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Por:
Milena Quijano Zapata *
Especial para EL HERALDO

Se ha hablado mucho del daño que, mediante correo electrónico,
causan los virus y el correo no solicitado a Internet y a
sus usuarios. Pero poco se ha dicho de lo peligrosos que
pueden resultar ciertos rumores que circulan por la red.
El rumor es parte natural de la comunicación interpersonal
y así como va corriendo la voz “de boca en boca” también
lo hacen los mensajes de correo electrónico “de buzón en
buzón” causando el mismo efecto, aunque con la
oportunidad de ser más eficaces porque se pueden maquillar
y presentarse mucho más creíbles, como de hecho se hace.
Todos sabemos que un rumor puede ser cierto o falso, pero la
inclinación es casi siempre a su favor, sea creyéndolo o
dudando, porque “cuando río suena, piedras lleva” y en
muchos casos no hay tales piedras. La sola duda le da un
poder tal a los comentarios y, en ocasiones, se vuelven
noticias que al irse repitiendo pueden aparecer de repente
como confirmadas.
Cuando lo que se rumora es falso, los comentarios pueden ser
inofensivos o dañinos, mereciendo en esta oportunidad los
nocivos mayor atención, en especial, cuando se propagan vía
correo electrónico.
Por un lado, la velocidad de propagación del comentario es
mayor porque en un solo momento, con un solo clic, se le
puede enviar a muchos destinatarios y éstos a su vez, hacer
lo mismo. Por otra parte, lo escrito electrónicamente es
una prueba conforme a Ley de Comercio Electrónico, y el
autor no lo puede negar fácilmente.
Los rumores falsos nocivos pueden tener en muchas ocasiones
contenido de injuria o de calumnia. La injuria consiste, en
hacer a otra persona imputaciones deshonrosas y la calumnia
–confundida frecuentemente con la injuria-, en imputar
falsamente a otro la comisión de un delito.
Lo que todavía muchos no saben es que estas dos conductas
ya se pueden cometer en forma indirecta. El nuevo Código
Penal, trajo la Injuria y calumnia indirectas. Establece que
quien publicare, reprodujere, repitiere injuria o calumnia
imputada por otro, o quien haga la imputación de modo
impersonal o con las expresiones se dice, se asegura y otra
semejante quedará sometido a las mismas penas que quien lo
haga directamente.
Si bien las penas para la injuria son de 1 a 3 años de
prisión y multa de 10 a 100 salarios mínimos; y para la
calumnia, la misma multa y pena de prisión de 1 a 4 años,
el Código Penal, establece que cuando se utiliza un medio
de divulgación colectivo, las penas se aumentarán hasta la
mitad.
Por su parte, la Constitución Política consagra como
derecho fundamental el buen nombre de las personas y el
habeas data, por lo tanto, éstos son tutelables y procede
la rectificación en caso de violación.
Pero no sólo se puede incurrir en lo anterior al enviar
este tipo de mensajes. En 1999 se dio en Colombia un típico
caso de rumor nocivo enviado por correo electrónico. Un
joven decidió hacer correr la voz sobre un supuesto peligro
de intervención gubernamental en una entidad financiera,
instando a los cuenta habientes a retirar su dinero de dicha
entidad. El efecto de la “noticia” fue que en un solo día
se retiraron 34 mil millones de pesos, lo que obligó a la
entidad a conseguir un préstamo para atender la emergencia
y a salir a desmentir el rumor. El responsable fue detenido
y condenado por el delito de pánico económico que tiene
hasta 8 años de cárcel.
El fenómeno es global. En el 2002 en Malasia, fueron
detenidos tres ciudadanos por propagar el rumor con una
lista de posibles objetivos de atentados con bombas
invitando a reenviarlos -característica frecuente en este
tipo de mensajes-Este año en China cuatro personas también
fueron detenidas por difundir rumores sobre el Síndrome
Respiratorio Agudo y Grave causando, según las autoridades,
un pánico social.
Los rumores continúan. Se escribe sin ninguna certeza sobre
el supermercado que quiebra a sus proveedores -causando en
ocasiones desviación de clientela-, el político corrupto,
el incumplido, el ladrón en el parqueadero de un centro
comercial, las hamburguesas hechas con ojo de vaca y las
gaseosas envenenadas, entre muchos otros ejemplos que seguro
se aumentarían con el aporte de todos los usuarios de
correo electrónico.
Una empresa contra la cual se han ensañado estos mensajes
con todo tipo de rumores dañinos, es la Coca-Cola, a tal
punto que destinaron en su sitio web una página especial
para desmentirlos.
Hay que cerciorarse de que un mensaje no se trate de un bulo
o mensaje engañoso y de que no pueda causar daño a
alguien. Sólo después de este análisis, siéntase libre
de tomar la decisión y si ésta es enviarlo, recuerde
ocultar en el campo BCC o CCO las direcciones de sus
contactos para que no sea usted culpable de que éstas
lleguen a manos de inescrupulosos que venden direcciones de
correo a los que envían spam. Y no olvide tampoco borrar
todas las direcciones que haya en el cuerpo del mensaje.
Es importante cuestionar cada chisme que nos llega y si no
se tienen las pruebas necesarias para afrontar una denuncia,
nunca enviar o reenviar un rumor con connotaciones de
injuria o calumnia, ni que atente contra personas, empresas
o gobiernos.
Lo más seguro es que, al recibir chismes virtuales, se
sienta la tentación de correr la voz “por si acaso”, y
puede hacerse, pero siempre con responsabilidad.
* Abogada de i-Uris.com
mquijano@i-uris.com
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